Mi pintura nace del optimismo vital.

Trabajo con el color, las pequeñas formas geométricas y las líneas sinuosas como un lenguaje emocional. Mi obra está inspirada en los recuerdos de mi infancia, en las fiestas patronales, las serpentinas, el confeti y los banderines de colores que llenaban el espacio de celebración y alegría.

Pinto para reconectar con esa memoria luminosa y con mi yo espiritual, entendiendo la pintura como un lugar donde el color, la emoción y la experiencia vital se encuentran.